10 años

¡Diez años! ¡Diez años llevaba combatiendo el mal en su equipo! Enfrentándome a villanos pérfidos, salvando el mundo, mejorando la vida de los humanos de este planeta, aunque no se lo merezcan. ¡Y así me lo agradece! Después de derrotar a Darkur, el Dios de la Muerte Azul, y de luchar contra las huestes de Amartorio Caro; después de salvar la vida a dos presidentes de los Estados Unidos, primero a uno y luego al siguiente, tres veces, incluso cuando tenía ganas de dejarles morir, sobre todo al último; después de que el planeta Tierra me deba su peso en oro por haber evitado su destrucción en diecisiete ocasiones; después de haberlo dado todo por este trabajo de superheroína, así me lo paga.

¡Así me lo paga! Yo, que siempre me encargué de las misiones más difíciles, que siempre le fui fiel incluso cuando flirteó con el lado oscuro, yo, que siempre mantuve la identidad de nuestro líder celosamente en secreto a pesar de haberle visto desnudo, yo que fui la mejor componente de este equipo de superhéroes salvando el planeta, a esto me veo reducida.

Que no hay presupuesto, dice. Que hay que hacer horas extras, dice. Que tengo que encontrar algo para los fines de semana, como de camarera, para ayudar a comprar el material de superhéroe. ¿Sabes cuántas horas hay que currar poniendo cervezas para poder comprar un subfusil láser? Ya te lo digo yo: tengo que servir cervezas en bares de aquí a Pekín, literalmente de aquí a Pekín, a velocidad supersónica, literalmente más rápido que el trueno, sólo para pagar el primer plazo. ¡Maldito jefe!

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