Ahora sí

 ( Relato redactado para la convocatoria de escritura creativa del club del libro Ciervo Blanco )Meditaciones: Ahora Sí (Adrián Díaz)

La perfección no era la meta, era el camino. Y el origen. Era el principio y el fin.

El detalle. La corrección más pura en lo esencial y en lo superfluo.

En todo momento Ignacio Cortés buscaba la perfección en lo que hacía y en lo que se encontraba. Le parecía que en un mundo imperfecto su Dios personal le había encargado una misión que cumplir: perfeccionar lo que le rodeaba.

Y todos los días, de camino a su despacho de la calle Termófilas, le llamaba la atención un mismo detalle. Sin importancia, vulgar, prácticamente inadvertible aunque para él destacara tanto como un cartel de neón. Y poco a poco, día a día, cada vez le irritaba un poco más pasar por delante de aquel desastre que tan obscenamente se publicaba al mundo.

Aquél miércoles no pudo soportarlo más. Compró un spray tardando casi media hora en escoger la tonalidad de color correcta. Y el jueves por la mañana, a primera hora, lo sacó de su maletín.

El grafitero, probablemente adolescente, había olvidado cerrar por completo el trazado de su firma. Un centímetro de separación alejaba aquellas líneas de la perfección.

E Ignacio, orgulloso de sí mismo aquella mañana, corrigió el trabajo.

-Ahora sí –se dijo-. Ahora sí.

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