Categoría: Disparado

¡No iba a llegar a tiempo y estaba todo preparado! El Gran Creador de Lluvia tenía programada la llovizna a las siete. El Maestro Inventor de Nubes había posicionado ya sus cúmulos a las siete y diez. Los rayos de la Matriz Generadora de Luz entrarían en posición a y cuarto.

El mar de dudas no cesaba, pero aquello lo tenía muy claro: habían sido desagradables con él y cuando escucharan el estallido de las tres detonaciones, y murieran, lo entenderían. Y se arrepentirían aunque no fueran a tener tiempo de pedirle perdón.

Era un obelisco ecuánime. Daba sombra en todo momento, voluntariamente. Nunca se quejaba ni se dejaba reprender. El caso es que era buen obelisco. Bueno…