Categoría: Visiones

Ignacio Jenusa siempre se había sentido un fracasado. Por dentro, carcomiéndole, la idea de que jamás triunfaría como vendedor. Su padre había sido vendedor, y su abuelo antes que él. Y el padre de su abuelo. Todos ellos grandes comerciales capaces de generar suntuosas sumas de dinero desde su tienda familiar: un bazar.

Qué suerte he tenido con Alejandro. Nunca había conocido a un chico como él, tan atractivo e inteligente al mismo tiempo, pero sobre todo tan interesado en mí, siempre atento a todo lo que hago y buscando conocerme mejor, saber más acerca de mi vida, mi pasado, mis pensamientos y mi día a día. Es verdadero amor.

No le digo nada a mi compañero mientras salgo a la pista y me acerco a ella, a su coche y al puesto de aire.…

Me llama la atención no por ser el único sino por cómo lo hace: la velocidad con la que entra en la pista, cómo pasa…

Yo, que fui rey de reyes en las alturas de las montañas de Eusonda, y lideré a mi pueblo durante las hambrunas de la quinta era.

Yo, que he sido albatros de largas alas sobre las praderas de Almén, donde un vez vislumbré la gloria y caída de millares de mortales.

La perfección no era la meta, era el camino. Y el origen. Era el principio y el fin.

El detalle. La corrección más pura en lo esencial y en lo superfluo.