Egoísta

Hay que ser desaprensiva y egoísta, mira que querer hacer huelga. Estos radicales sólo piensan en sí mismos. Que la han convocado los sindicatos y está autorizada por el gobierno, dice. Y a mí qué. Es mi empleada, trabaja para mí. Si quiere reivindicar gilipolleces que lo haga en su tiempo libre.

Que no va a venir mañana porque quiere hacer huelga, dice, la muy desagradecida. Parece que no le gusta el sueldo que le pago, capulla egoísta. Que parece que me sobra el dinero, joder. Claro, ella me ve con mis BMWs y mi chalet de diez habitaciones en La Moraleja, y se piensa lo que no es; reserva los billetes de avión de primera clase para las vacaciones en Cancún con mi familia y piensa, a este le sobra el dinero. Pues no, joder, no me sobra. Vaya tiparraca egoísta. Que si no le llega para el alquiler y la gasolina, dice a veces, que anda siempre muy justa. Me reclama hasta las putas horas extras cuando se queda tarde después de su hora de salida, la muy rácana.

Vaya asquerosa, así me agradece que le contratara y que le pague un sueldo. Deberían hacerme una estatua, a mí, que genero empleo y muevo la economía. ¿Qué será lo próximo, decir por ahí que me estoy haciendo rico a su costa, que trabaja un montón para que yo acumule beneficio? Así es la vida, chati avara, haber montado tú la empresa si no te gusta.

Y ahora me dice que quiere hacer huelga por no sé qué derecho de mierda. Trabajar es lo que tiene que hacer, coño.

“A ver, María, deje de decir pamplinas: si mañana no está en su puesto de trabajo no se moleste en volver”, le dije.

Y nunca más volvió a hablar.

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