Inevitable

Inevitable. Puede que ahora tuviera que intervenir la policía y quizá acabaran en la cárcel o algo, pero a todos nos había parecido bien amordazarla, y se lo merecía por pesada. Durante el taller de escritura había criticado al primer relato diciendo que era tan pedante que daba ganas de vomitar, al segundo lo había puesto a parir aduciendo que un burro lo hubiera escrito mejor, del tercero había dicho que sólo se salvaban dos palabras y las otras 298 eran basura, y del cuarto se había partido de risa diciendo que lo que le daba calidad al relato era que se acababa.

Hacia el sexto texto todos la miraban con mala hostia. En el relato número dieciséis, cuando dijo que si el autor se muriera le haría un favor al mundo liberándolo de bazofia, tuvimos que amordazarla. Y acabaremos en la cárcel, porque incluso con la cinta aislante en la boca murmura ininteligible algo que suena como «vaya puta mierda cuento eh».

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