Las luces

Las luces nacaradas se han apagado en invierno. Las luces, todas las luces. Se han subrayado en incógnitas estructuras de hielo y reveladas en falso han perdido la magia. Toda la magia. Y enjauladas en paredes de amianto se han despojado del frío y consentido en el vacío de una fragua en pandemia. No es que me gustaran las luces. Es que sin ellas no hay esencia, no hay vida, no hay ninguna perspectiva. Ahora recorren los trechos uniformadas en velos y no saben de lujos ni murmuran tus nombres ni conocen los secretos que antaño trasladaron a quien quisiera escucharlas. Ancianas, agotadas, se han perdido en la nada. Se han apagado las luces. Luces atemperadas en invierno, como en rastros de acuarela rotos, se han marchitado y fundido en una mayoría de frentes y su civilización dorada se ha destrozado inocente. Las luces, todas las luces.

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