Noche, sol, nada

 

En la noche todo y nada.
Nada y todo,
poseído de un fuego siempre errante
que vaga por los campos de tu ausencia
y se nutre en las raíces
de la noche.

En el día nada y todo.
Todo y nada,
maldito y fugitivo soy un niño
que perdido entre flores y tus ojos
alza al aire los brazos,
y los odios y los miedos y los llantos,
y celebra ante el sol majestuoso
que ya no seas nada
que siempre serás todo
y en el día y en la noche
sólo el fuego del calor del sol
y yo
y tú
y no.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta