Meditaciones Entradas

Ya no habría más guardias. Sólo podía pensar en eso: en que ya no habría más guardias tras la frontera y el Líder Supremo no podría encontrarla fuera de Corea.

Pues resulta que el año pasado, en 1808, estaba yo por aquí con la parienta, que tenía el guapo subido, ya sabes cómo son las mujeres con esto de los estrógenos, y le da por decir que ni guerra de guerrillas ni hostias, que para echar a los franceses no hay como liarse con Pepe Botella, el hermanito rey, y colarle cianuro en la copa de vino.

Te escucho difuminado en la penumbra
como una nota mal vertida.
Te veo estruendoso en el perfil de la noche,
agazapado en el sentir del sueño.

El teniente Dietrich, con el flequillo zarandeado por el viento, largo incluso para los más modernos de la Alemania de 1939, sonrió confiado bajo el solemne escrutinio del führer, y afirmó que Polonia podía caer en un día. Tomamos Varsovia en septiembre, el día 1, y el 2 ellos mismos nos entregan Krakovia, decía, sin dejar de sonreír.

Y en esto se había convertido su vida, pensó mientras barría el salón de casa. En limpiar y limpiar. Se imaginó que escalaba la montaña…

Era la campaña perfecta. La que se ajustaba mejor al target del producto, la que incluía todos los elementos que convertirían “Magma”, la nueva aunque…

Colores borrosos y acaso un corazón palpitando en el horizonte de mi cocina. Se me ha derramado la cerveza. Sólo un poco, lo suficiente para…

Una sombra agazapada y carcomida
ha muerto en las faldas de mi muerte
y muerta ha matado lo que vivo quedara
rebotando en los rincones desgastados
de esta mansión terrible y desolada
que es la cabeza donde muero.

Hoy lo has sentido en los ojos, casi saliendo. Como si pudieras sacarlo con otra lágrima, casi. Como si pudieras arrancártelo sacándote los ojos. Sacarte los ojos a ti misma quizá con un cuchillo. Y vas a la cocina. Lo notas, está dentro de ti.

Ayer me encontré a tu madre en la cola del supermercado. Putrefacta, desangelada, estéril. Como la ironía como el desatino como todos los desfases y los cantos de los pájaros al alba, cuando se muere la noche siendo la oscuridad vida y los resplandores furia, ataraxia, desenfreno y muerte.