Palabras entreabiertas

A veces he confundido palabras entreabiertas
que en candores de invierno refugiadas fallecían
y al albor de la mañana renacían poderosas
amaneciendo al canto de la noche que se apaga.
A veces he dicho «íntimo» cuando estábamos muertos,
a veces he dicho «inri» cuando estábamos vivos
y al final de los caminos la pasión
y la gloria y el cariño y el miedo
viven y mueren en un mundo prodigioso
como si la oscuridad de la noche pudiera iluminarse
(fugaz, por un instante)
con el calor de las luciérnagas
en un universo cautivo y receloso
donde no alcanza mi mirada
ni hay palabras.

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