Soñando

He soñado hoy.

Nada es fingido en mi sueño. Soy quien soy. Me enorgullece serlo.

No me arrepiento de nada. Despierto de los sueños con buen rollo, siempre me levanté de buen humor. No soy huraño por las mañanas.

Eso es difícil de entender para los personajes de mi sueño. Insisten en que debería irme, que debería temerles, que debería -los más sensatos- enfrentarme, que debería ser mi yo verdadero.

Mi yo verdadero es Adrián.

En mi sueño, también lo soy. Tengo mi aspecto, el mismo que en todas las fotos de mi vida real. Tengo mis debilidades, como en cualquier día real. Tengo mis malos ratos, como alguna migraña de cabreo, de esos de los que paso.

En mi sueño me río. Me río de los gritos, de las pistolas en la cabeza, de mí mismo, de todos los que están peor que yo, a los que también veo, de todo. De entrever que soy mejor que la mayoría por el mero hecho de ser como soy.

Y me sigue el buen rollo.

Cuando despierto, después de dejar claro que me la suda cualquier grito de “mira lo que te pasaría”, de “eres lo peor”, etcétera, sonrío y me río a ratos.

Las vivencias se acumulan. Pasan como pasan. Se convierten en recuerdos.

Por favor, que ya sabemos lo que hay. En mi vida, y en mis sueños.

Y ahora, duerman un poco. Mi conciencia está tranquila.

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