Vida

Mentir como un descosido en una entrevista de trabajo. “Este currículum podría ser mentira…“; “Un currículum es sólo un papel“. Escuchar a Frank T en mi mente recitar “Yo soy yo por quién soy yo, no por papeles“. Practicar los pasos del chachachá esperando al metro. Tragarme cientos de millares de fotos del viaje a Marruecos de unos desconocidos y reírme con las fotos. Conocer a un chileno, a un uruguayo nacido en Argentina, a un francés y a un alemán (no, no es un chiste) en una cena en Madrid. Oír cómo una pelirroja de escándalo primero me llama niñato, después nos sobamos enteros durante una conversación en un garito lúgubre y acaba ofreciéndome un colchón a las cuatro de la mañana cuando estoy tan borracho que me quedo dormido mareado en el sofá de su casa. Reírme como un loco con el chiste de Misión Imposible cuando se abre el telón y aparecen los panes, los pirulís y los donuts. Tirar un botellín de Mahou que se estrella en el suelo. Intentar formar un grupo musical improvisado en otro local sin nombre. Buscar sonámbulo una parada de metro y llegar a casa tras dormir unas horas. Sonreír cuando mi perro me pregunta: ¿por qué estás triste, con los ojos tan rojos?, y pensar: vaya, otra vez se me ha olvidado quitarme las lentillas.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta